Como motivo del cambio de trabajo la que suscribe se ha puesta ordenar los armarios de su desordenada vida sentimental.
Definitivamente he cerrado una puerta que llevaba mucho tiempo entornada.
Guapo e inteligente, al menos para mí, consiguió hacerme cruzar la línea que separa la atracción y el deseo de algo más profundo e intenso. Pero no me dejó alejarme demasiado y me dediqué a vagar sin alejarme demasiado de esa línea.
Nos hemos estado acostando durante cerca de año y medio, reencuentros, abandonos... realmente ha sido la historia menos historia de mi vida. Tras meses diciendo que esta era la última vez al final ha resultado que lo único que necesitaba para olvidarle era volver a acostarme con él: ahora ya no siento las mariposas en el estómago que sentía antes, ni esa pasión que me sacudía la espina dorsal y se deshacía en múltiples orgasmos.
Ahora, pequeño, solo eres un recuerdo en mi memoria, una sombra en mi noche y un sordo gemido entre mis sábanas.
Y ¿sabes? me vas a echar de menos tanto que acabarás reconociéndolo en voz alta.
En el pecado llevas la penitencia y yo ya he cumplido la mía; me he liberado.
Gracias por nada. Y por todo lo que me has dado sin tú saberlo.