Eso o algo parecido decía Sartre y creo que tiene mucha razón; llevo tres días horribles de mal en peor y, en esencia, mi vida sigue siendo igual.
El viernes descubrí que uno de mis amantes es más importante en mi vida de lo que quiero reconocer y me asusté, me asusté mucho porque él no quiere mucho más de mí que lo que le doy y porque, aunque lo quisiera, por su forma de vida no puede y éticamente yo no puedo pedirle que haga semejante sacrificio por mí.
Así que, un tremendo bajón porque lo que tengo es estupendo siempre que tenga la suficiente sangre fría como para no desear más.
Lo que tenemos es ciertamente único y habrá que aprovecharlo pero, jugando con fuego, puede que nos quememos y alguno, o los dos, terminemos llorando.
El sábado prometía y acabó siendo triste y gris como el propio tiempo; no me gusta que me manipulen ni que estudien mis reacciones. Dar una noticia que sabemos que va a doler delante de la persona por el mero hecho de contar el cotilleo es cruel.
Y si la persona a la que va el dardo envenenado soy yo, pues soy dolorosamente consciente de lo cruel que puede llegar a ser. No tengo por qué enterarme por terceros que una persona muy cercana a mí, tan cercana que hace solo unos meses compartíamos cama y risas, se ha emparejado con una persona muy poco recomendable, lo que significa que la tipa poco recomendable lo alejará irremediablemente de mí.
Y hoy he terminado llorando a lágrima viva; me ha llamado mi ex novio, del que hace un par de años que no tenía noticias, para charlar un rato, ponernos al día de nuestras vidas y ... sus novedades tenían noticias muy buenas y noticias muy malas, ¿las buenas? pues que es un tipo estupendo al que la vida le sonríe ¿las malas? que sus padres han fallecido y eso sí que es lo más horrible que me puedo imaginar. Es duro afrontar estas cosas y no sé si he estado a la altura de las circunstancias porque se me ha quebrado la voz cuando me lo ha contado.
La vida a veces es muy difícil. De los tres días el peor con diferencia ha sido el domingo, lo demás tiene arreglo pero la muerte es lo más implacable que hay.
El viernes descubrí que uno de mis amantes es más importante en mi vida de lo que quiero reconocer y me asusté, me asusté mucho porque él no quiere mucho más de mí que lo que le doy y porque, aunque lo quisiera, por su forma de vida no puede y éticamente yo no puedo pedirle que haga semejante sacrificio por mí.
Así que, un tremendo bajón porque lo que tengo es estupendo siempre que tenga la suficiente sangre fría como para no desear más.
Lo que tenemos es ciertamente único y habrá que aprovecharlo pero, jugando con fuego, puede que nos quememos y alguno, o los dos, terminemos llorando.
El sábado prometía y acabó siendo triste y gris como el propio tiempo; no me gusta que me manipulen ni que estudien mis reacciones. Dar una noticia que sabemos que va a doler delante de la persona por el mero hecho de contar el cotilleo es cruel.
Y si la persona a la que va el dardo envenenado soy yo, pues soy dolorosamente consciente de lo cruel que puede llegar a ser. No tengo por qué enterarme por terceros que una persona muy cercana a mí, tan cercana que hace solo unos meses compartíamos cama y risas, se ha emparejado con una persona muy poco recomendable, lo que significa que la tipa poco recomendable lo alejará irremediablemente de mí.
Y hoy he terminado llorando a lágrima viva; me ha llamado mi ex novio, del que hace un par de años que no tenía noticias, para charlar un rato, ponernos al día de nuestras vidas y ... sus novedades tenían noticias muy buenas y noticias muy malas, ¿las buenas? pues que es un tipo estupendo al que la vida le sonríe ¿las malas? que sus padres han fallecido y eso sí que es lo más horrible que me puedo imaginar. Es duro afrontar estas cosas y no sé si he estado a la altura de las circunstancias porque se me ha quebrado la voz cuando me lo ha contado.
La vida a veces es muy difícil. De los tres días el peor con diferencia ha sido el domingo, lo demás tiene arreglo pero la muerte es lo más implacable que hay.